
Múnich. El reciclaje de vehículos está entrando en una nueva etapa. Para BMW Group, el objetivo ya no consiste únicamente en recuperar materiales de un automóvil cuando llega al final de su vida útil, sino en conseguir que esos mismos materiales puedan regresar a la industria automotriz con la calidad necesaria para formar parte de nuevos vehículos. El proyecto de investigación Car2Car acaba de demostrar que este concepto es técnicamente viable y que, con procesos adecuados de clasificación y procesamiento, puede alcanzar una escala industrial.
Los resultados son especialmente relevantes para materiales como el acero, el aluminio y el cobre. Bajo condiciones ampliadas de procesamiento y clasificación, la llamada “tasa Car2Car” pasó del seis al 51 por ciento. Esta cifra representa el porcentaje de materiales procedentes de vehículos al final de su vida útil que, en principio, pueden recuperarse con suficiente calidad para ser utilizados nuevamente en aplicaciones industriales.
Más allá del porcentaje, el proyecto plantea una cuestión fundamental para el futuro de la movilidad: ¿qué pasaría si un automóvil pudiera convertirse en materia prima para fabricar otro? BMW y sus socios han demostrado que una parte importante de ese ciclo puede hacerse realidad, aunque todavía existen desafíos tecnológicos, económicos y regulatorios antes de que estos procesos puedan aplicarse de manera generalizada.
Del reciclaje convencional a un verdadero ciclo de materiales
Durante décadas, el reciclaje de automóviles se ha concentrado principalmente en recuperar materiales y evitar que los vehículos al final de su vida útil terminen como residuos. Sin embargo, recuperar un material no significa necesariamente que pueda volver a utilizarse en aplicaciones de alto valor.
Ahí es donde el proyecto Car2Car introduce una diferencia importante. Su objetivo no era determinar simplemente cuánto material de un vehículo podía reciclarse, sino cuánto podía recuperarse con una calidad suficiente para regresar nuevamente a la cadena de producción automotriz.
Para estudiar esta posibilidad, BMW Group trabajó junto con empresas de reciclaje, fabricantes de materiales e instituciones académicas. El proyecto analizó diferentes etapas de la cadena de valor, desde el desmontaje y la trituración de los vehículos hasta la clasificación y el procesamiento de los materiales obtenidos.
Con métodos actualmente habituales en el mercado, el proyecto consiguió una tasa Car2Car de apenas seis por ciento considerando los cinco grupos de materiales analizados. Sin embargo, al incorporar procesos de ingeniería más avanzados, una mejor preclasificación, modificaciones en la trituración y sistemas de separación más precisos, el resultado aumentó hasta el 51 por ciento.
La diferencia demuestra que el potencial del reciclaje no depende únicamente de los materiales presentes en un automóvil. También está directamente relacionado con la tecnología disponible para separarlos y mantener sus propiedades durante el proceso.
El acero demuestra hasta dónde puede llegar el reciclaje automotriz
Uno de los resultados más importantes de Car2Car se encuentra en el acero. Este material representa una parte fundamental de cualquier vehículo y, en principio, cuenta con grandes posibilidades para ser reciclado. Sin embargo, existen obstáculos cuando se busca utilizar nuevamente la chatarra recuperada en aplicaciones automotrices de alta calidad.
Uno de los principales problemas es la presencia de cobre. Este puede proceder de cables, conectores y diferentes componentes eléctricos que forman parte de los vehículos modernos. Cuando el cobre se mezcla con la chatarra de acero durante el reciclaje, puede afectar las propiedades del material y dificultar su utilización para fabricar nuevas láminas de acero destinadas a aplicaciones automotrices.
El proyecto Car2Car consiguió reducir esta contaminación mediante un paso adicional de clasificación de la chatarra. De esta manera fue posible obtener una materia prima con una calidad suficiente para producir acero plano destinado nuevamente a la industria automotriz.
El resultado no se quedó únicamente en una prueba de laboratorio. BMW llevó el material a una aplicación industrial real después de superar diferentes pruebas de calidad. En la planta de BMW Group en Leipzig se produjeron más de 100,000 piezas de producción en serie utilizando este acero recuperado, que posteriormente fueron instaladas en vehículos nuevos.
Este punto convierte al proyecto en algo especialmente relevante. No se trata únicamente de demostrar que un material puede recuperarse, sino de comprobar que puede recorrer nuevamente una cadena de producción industrial y terminar formando parte de un automóvil.
Para reforzar todavía más el desarrollo de esta tecnología, BMW ha presentado una solicitud de patente relacionada con el proceso utilizado para reducir la contaminación por cobre en la chatarra de acero.
Aluminio y cobre también muestran un gran potencial
Aunque el acero fue uno de los grandes protagonistas de la investigación, los resultados del proyecto también fueron significativos para otros metales.
En condiciones estándar de procesamiento, la tasa Car2Car para el acero se situó en uno por ciento. Con las rutas optimizadas de procesamiento y clasificación, alcanzó 81 por ciento. En el aluminio, el potencial pasó de 23 a 52 por ciento, mientras que para el cobre aumentó de 48 a 68 por ciento.
Estas cifras muestran que los metales presentan actualmente algunas de las mejores oportunidades para desarrollar ciclos cerrados de materiales dentro de la industria automotriz.
El caso del aluminio resulta particularmente interesante debido a su creciente importancia en la fabricación de vehículos. Su bajo peso permite contribuir a la eficiencia energética y, en el caso de los modelos eléctricos, puede ayudar a compensar parte del peso adicional asociado con las baterías.
Recuperar aluminio procedente de vehículos al final de su vida útil y reincorporarlo a nuevos productos puede reducir la necesidad de utilizar materias primas vírgenes. El mismo principio aplica al cobre, un material cada vez más importante debido al aumento de sistemas eléctricos, electrónicos y de alto voltaje dentro de los automóviles.
Sin embargo, Car2Car también demuestra que no existe una solución universal. Cada material requiere procesos específicos y diferentes niveles de inversión para poder regresar a aplicaciones de alta exigencia.
Plásticos y vidrio representan el siguiente gran desafío
Los resultados obtenidos con los metales contrastan con la situación de materiales como los plásticos y el vidrio. En estos casos, la recuperación de materiales con las propiedades necesarias para aplicaciones automotrices continúa siendo considerablemente más compleja.
Los vehículos modernos utilizan una enorme variedad de plásticos, muchos de ellos combinados con otros materiales o diseñados para cumplir funciones específicas. Esta diversidad dificulta su separación y clasificación una vez que el automóvil ha sido triturado.
El problema se vuelve todavía más complejo cuando se considera que los materiales reciclados destinados a un vehículo nuevo deben cumplir requisitos estrictos de calidad, seguridad, durabilidad y comportamiento.
Por ello, BMW y los socios del proyecto consideran que será necesario desarrollar cadenas de procesamiento específicamente adaptadas a los diferentes tipos de plástico. Esto implicará combinar nuevas tecnologías de clasificación con métodos de procesamiento capaces de conservar las propiedades necesarias para volver a utilizarlos en aplicaciones automotrices.
El vidrio también presenta desafíos similares. Aunque existen procesos de reciclaje consolidados, recuperar vidrio procedente de vehículos y devolverlo a aplicaciones automotrices de alto valor requiere superar diferentes barreras relacionadas con su composición, separación y calidad.
El mensaje de Car2Car, por lo tanto, no es que todos los materiales puedan reciclarse de la misma manera. Al contrario: el proyecto demuestra que la economía circular necesita soluciones diferentes para cada tipo de material.
Una cadena de reciclaje que necesita nuevas inversiones
Para que los resultados obtenidos por Car2Car puedan convertirse en una práctica industrial generalizada, todavía será necesario desarrollar infraestructura adicional.
La primera parte del proceso se encuentra en el propio vehículo. Un automóvil diseñado pensando desde el inicio en su reciclaje puede facilitar el desmontaje y la recuperación posterior de sus materiales. Esta filosofía forma parte del enfoque de BMW denominado “Diseño para la Circularidad”, que busca incorporar criterios de economía circular desde las primeras etapas del desarrollo de un producto.
Después llega el proceso de desmontaje, trituración y clasificación. Aquí serán necesarias inversiones en nuevas tecnologías capaces de identificar materiales con mayor precisión y separarlos de manera eficiente.
La digitalización también tendrá un papel importante. Una mayor trazabilidad de los materiales podría facilitar su clasificación, conocer su composición y asegurar que regresen a los procesos adecuados.
Finalmente, será necesario crear condiciones económicas que hagan viable todo el sistema. No basta con que una tecnología funcione técnicamente si el costo de recuperar, transportar, clasificar y procesar los materiales resulta demasiado elevado frente al uso de materias primas nuevas.
Por ello, BMW considera que el desarrollo de estos ciclos de materiales también dependerá de modelos de negocio viables y de marcos regulatorios capaces de incentivar la recuperación de materiales de alta calidad.
Car2Car apunta hacia una nueva generación de vehículos circulares
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es que sus resultados no se limitan a BMW. La información generada puede convertirse en una referencia para el desarrollo de la industria automotriz en general.
El proyecto reunió a fabricantes de vehículos, productores de acero, aluminio y cobre, empresas especializadas en reciclaje, proveedores de tecnología e instituciones académicas. Entre sus participantes estuvieron BMW AG, TU Bergakademie Freiberg, el Helmholtz Institute Freiberg, la Universidad Técnica de Múnich, Scholz Recycling, STEINERT UniSort, thyssenkrupp Steel Europe, Salzgitter Mannesmann Forschung, Aurubis, Novelis Germany, OETINGER Aluminium y Pilkington Automotive Germany.
La colaboración a lo largo de toda la cadena de valor permitió identificar dónde se encuentran las principales oportunidades y cuáles son todavía los obstáculos que deben resolverse.
Los resultados también adquieren relevancia frente a la evolución de las regulaciones europeas relacionadas con los vehículos al final de su vida útil. A medida que aumenten las exigencias para recuperar materiales, la industria necesitará demostrar no solo que puede reciclar automóviles, sino que puede hacerlo manteniendo la calidad necesaria para volver a incorporarlos a productos de alto valor.
En ese contexto, Car2Car ofrece una visión de lo que podría convertirse en una nueva generación de economía circular automotriz: vehículos diseñados desde el principio pensando en lo que sucederá cuando termine su vida útil.
El proyecto demuestra que un automóvil no tiene por qué representar el final de un ciclo de materiales. Su acero, aluminio y cobre pueden convertirse nuevamente en recursos para producir nuevos componentes y, eventualmente, nuevos vehículos.
El reto ahora consiste en llevar estos resultados más allá de las condiciones óptimas de investigación y convertirlos en procesos escalables, competitivos y disponibles a gran escala. BMW ya ha demostrado que el concepto puede funcionar en una cadena industrial real, con más de 100,000 piezas fabricadas a partir de acero recuperado.
La economía circular automotriz todavía tiene un largo camino por recorrer, especialmente en materiales como los plásticos y el vidrio. Sin embargo, Car2Car deja claro que el futuro del reciclaje de vehículos no tiene por qué limitarse a recuperar materiales: puede consistir en mantenerlos dentro de la industria durante múltiples generaciones.
En otras palabras, el próximo BMW podría contener parte de la historia material de un automóvil que dejó de circular años atrás. Y esa posibilidad representa uno de los cambios más interesantes hacia una movilidad verdaderamente circular.
Fuente: BMW Group
